domingo, 23 de noviembre de 2014

LDIs

Fotograma de 'Playtime' | Jacques Tati | 1967

Monsieur Hulot observando desde lo alto el interior de unas oficinas. Abajo, una disposición de cubículos iguales ordenando militarmente el espacio. Pasillo-Caja-Pasillo-Caja-Pasillo-Caja. Cada departamento es un mundo aparte, aislado de los demás. Celdas estancas que brotan de un suelo de mármol pulido como un espejo en las que un hombre uniformado realiza una labor concreta y muy específica. Desconectado del resto del mundo y de sus otros compañeros de las jaulas de al lado. Ese hombre es una pieza más del sistema. Tiene la misma importancia que las cajas y los pasillos. Es una entidad más del espacio. Un espacio frío y excesivamente higienista donde la vida se desarrolla sumida en un silencio absouto, tan sólo interrumpido por el sonido hueco de unos zapatos de tacón golpeando rítmicamente el impoluto suelo de la estancia. Cloc-Cloc-Cloc-Cloc-Cloc.

Los Institutos no se parecen en nada a esta descripción, aunque me encanta imaginarlos así.

Pero, ¿qué son exactamente los Institutos?

Volvamos de nuevo, como ya hicimos al final de la entrada anterior, a la cita del artículo
'Building the American Dream in China' que Brooke Larmer escribió para el New York Times:

"Most of the foreigner architects working in China are largely sidelined during the building process itself, which by law and tradition is controlled by Local Design Institutes".


LDIs

Los Local Design Institutes son los agentes encargados de redactar toda la documentación necesaria para definir constructivamente un proyecto de arquitectura en China, es decir, lo que en España llamamos el Proyecto de Ejecución (o Ejecutivo). Tradicionalmente eran empresas públicas controladas por el Gobierno, compuestas por un conglomerado de ingenierías especializadas en resolver y calcular las diferentes partes del proyecto. Su papel hoy en día es más diverso y a pesar de que los LDIs más importantes y reconocidos siguen siendo en gran parte propiedad estatal, durante los últimos años se ha abierto ligeramente su participación a la iniciativa privada, dando lugar a la aparición de empresas locales que actúan con licencia oficial de Institutos en proyectos de menor magnitud, ya que este tipo de edificaciones no requieren un despliegue de medios tan amplio para su desarrollo antes de la puesta en obra.

En teoría, los Institutos se crearon en origen como un mecanismo para mejorar la coordinación y la supervisión de los proyectos de arquitectura, unificando y optimizando la elaboración de los documentos y cálculos necesarios para su construcción. La realidad es bien diferente y en muchas ocasiones se han convertido en una auténtica lacra que atenta contra de la calidad de los proyectos. La compleja y farragosa normativa china a todos los niveles, la estanqueidad de los depatamentos de las diferentes ingenierías que los conforman, la falta de comunicación entre departamentos, la estandarización absoluta de soluciones constructivas que se aplican de manera automática sin un mínimo de reflexión ni de anticipación a problemas futuros, la sucesión infinita de errores acumulados en cada fase del proceso y los constantes problemas solucionados a base de modificaciones absurdas sobre el proyecto original, hace que las empresas extranjeras de diseño tiemblen cuando tienen que comenzar a lidiar con los Institutos de la Construcción.

Porque como ya dijimos en su día hablando de la famosa LSP, hacer arquitectura no es sólo aplicar una serie de normativas, cumplir unos mínimos y garantizar que los cálculos son correctos. Todo eso son condiciones necesarias, pero no suficientes. Ni de lejos.

Obviamente sobra explicar que los LDIs fueron concebidos como un ente de control del Gobierno sobre el proceso constructivo para limitar competencias, manteniendo dentro de las fronteras patrias esta parte tan importante (y lucrativa) del negocio inmobiliario. El acceso de las empresas extranjeras a la industria de la construcción en China era hace unos años casi inexistente y aún hoy sigue siendo muy limitado. Si la memoria no nos falla, AECOM es una de las pocas empresas no locales que tiene licencia para actuar como Local Design Institute y acceder a esa "meticulosamente racionada" parte del pastel. 

Al resto de las oficinas que no cuentan con dicha licencia no les queda otro remedio que elegir entre una de estas dos opciones cuando su proyecto sale de la fase de diseño para pasar a manos de un Instituto en la fase de ejecución:

A. Contemplar cual espectadores impotentes cómo su proyecto es lobotomizado por parte del Instituto Local.

Y decimos 
'lobotomizado' porque es lo que hacen algunos Institutos con los proyectos de arquitectura. Desmembrarlos y diseccionarlos sin orden ni concierto. Sin el más mínimo sentido arquitectónico. Transformando un trabajo íntegro en un Frankenstein levantado a base de retales y decisiones más que cuestionables.  

A nadie le gusta ver la firma de su empresa plasmada en un edificio que no es suyo realmente y cuyo resultado final deja mucho que desear. Y esto no tiene nada que ver aquella caduca actitud paternalista que a veces se nos atribuye a los arquitectos, que nos retrata como dioses que defienden su creación a toda costa como si fuera algo puro e intocable. No van por ahí los tiros. La fase de ejecución es tan importante o más que la fase de diseño e ideación y es perfectamente normal que haya que modificar y ajustar muchos de los aspectos del diseño original. Pero esto hay que llevarlo a cabo con cierta lógica constructiva y arquitectónica. No a lo loco y caiga quien caiga. 

Así que la mayoría de las empresas optan por la Opción B. 

B. Ofrecerse para actuar como una "asesoría técnica” de apoyo al Instituto en un desesperado intento por coordinar las decisiones que se van a adoptar en la fase de ejecución.

Esto conlleva mucho trabajo, tiempo y dedicación. Requiere la realización de unas labores de dirección de orquesta muy complejas y además se convierte en un arma de doble filo: por un lado esta labor de consultoría es necesaria y por otro nadie va a querer pagarnos por ello, ya que supuestamente es algo que deberían llevar a cabo las ingenierías que conforman los Institutos. Y lo hacen, sí. Pero sin una visión global de proyecto que garantice una coherencia en las decisiones adoptadas. 

Si nos paramos a pensar unos instantes, es normal que los Institutos actúen así. Hace dos décadas, en China apenas existían oficinas de arquitectura y nadie daba importancia a la calidad de un diseño. No había proyectos singulares o con una concepción relativamente diferente a las soluciones estandarizadas por lo que no era necesario una coordinación en la fase de ejecución. Prácticamente todos los diseños eran el mismo diseño y todos los edificios se resolvían de igual manera. Lo único importante era aplicar la normativa, realizar los cálculos pertinentes y redactar los documentos necesarios para que las obras comenzasen cuanto antes. Pero eso cambió y sigue cambiando. Cada día en China se le da más importancia a la calidad arquitectónica y hay muchos proyectos que requieren un control global desde el principio hasta el final. Así que muchas oficinas optan por realizar este desesperante y desesperado trabajo apenas remunerado, tratando de ofrecer alternativas más viables a las decisiones de los LDIs. 

Por supuesto, no todos los Institutos son un problema ni suponen un detrimento de la calidad del proyecto o de la obra, sino todo lo contrario. Muchos cuentan con un gran reconocimiento entre los profesionales del sector y generalmente suelen ser los encagardos de llevar a cabo las obras más emblemáticas con unos resultados admirables.


The Building on the Water

Como hemos visto, construir en China no es tarea fácil. No sólo ya por la hegemonia de los LDIs sino también por lo tedioso y complicado que resulta alcanzar ese punto en el que el cliente decide que sí, que quiere continuar adelante con tu propuesta y romper de una vez por todas esa delirante cinta de Moebius en la que llevabais dando vueltas desde hace innumerables meses. 

A pesar de que los arquitectos españoles contamos con conocimientos técnicos suficientes para coordinar y redactar proyectos en fase de ejecución (cosa que no ocurre con los arquitectos formados en muchos otros países), en China a los arquitectos extranjeros no se nos suele permitir trabajar fuera de las fases de diseño y Proyecto Básico. Esto ocurre por varios motivos: por desconocimiento de nuestra cualificación técnica; porque los arquitectos chinos tienen más carencias en la fase de ideación y por tanto somos más útiles para las empresas en ese ámbito; porque los arquitectos extranjeros desconocemos las normativas y regulaciones locales, dificultando nuestra labor en fases posteriores; o incluso por problemas derivados del idioma, ya que necesitaríamos un traductor a tiempo completo con conocimientos de lenguaje técnico, lo cual resulta caro y no es fácil de encontrar. El caso es que, como bien apunta Brooke Larmer en su artículo, los arquitectos extranjeros en China no tenemos fácil el acceso al desarrollo técnico de los proyectos de arquitectura, ni siquiera cuando estas fases se redactan dentro de nuestras empresas.

Pero hace poco más de un año tuve la ocasión de ver las cosas desde el punto de vista de un Instituto. La compañía para que trabajo en Shanghai cuenta con varios departamentos de ingeniería con licencia para actuar como LDI y un inesperado golpe de suerte hizo que Álvaro Siza y Carlos Castanheira eligieran a mi empresa como Instituto y vínculo local para el desarrollo ejecutivo de dos de sus proyectos en la provincia de Jiangsu.

La cercanía geográfica entre España y Portugal, las similitudes en la práctica arquitectónica, así como la semejanza lingüística entre el portugués y el castellano, hicieron que mi empresa me designase las labores de coordinación entre su estudio y nuestro instituto, ocupando un puesto privilegiado en las relaciones entre los agentes implicados. Básicamente mi trabajo consistió en gestionar los cambios en el proyecto de ejecución que iban produciéndose cuando las ingenierías empezaban a modificar el proyecto original según los requisitos constructivos chinos y las normativas locales, actuando como enlace o mediador entre ambos. 

No recuerdo exactamente cuántas reuniones (larguísimas e interminables reuniones) mantuve con Carlos Castanheira y con Shihlien Chemical Industrial Jiangsu (el cliente), pero fueron muchas. Y he de decir que me sorprendió gratamente. Un tipo tranquilo, correcto, pragmático, muy profesional y con una capacidad increíble para entender cómo funciona China y saber sacar partido de ciertas cosas o renunciar a otras que sabía por experiencia que iban a ser innegociables.

Una de esas personas que, sin vivir en China, sabe perfectamente cómo hay que caminar por este confuso dibujo de Escher.

Harto de todas esas actitudes victimistas de muchos otros colegas que trabajan aquí cuya conclusión final siempre se resume a la frase "es que no se puede trabajar con chinos", Carlos demostró siempre una profesionalidad envidiable y una capacidad resolutiva digna de admiración. Durante los meses que trabajamos juntos hubo infinidad de problemas (algunos de ellos verdaderamente surrealistas desde un punto de vista europeo) y jamás perdió la paciencia ni habló a nadie con un tono de superioridad, sino todo lo contrario. Trató siempre de explicar de manera muy clara y sencilla por qué había cosas que era mejor hacerlas según su criterio, intentando convencer sin imponer, y no dudaba en aceptar de buena gana algunas de las sugerencias que le hacían los ingenieros de mi empresa.

Carlos Castanheira tomó decisiones de proyecto muy importantes, hizo concesiones en ciertos aspectos y se mantuvo serenamente inflexible en otras cuestiones. Siempre supo cómo "negociar" de una manera elegante y muy profesional, dejando trabajar a las ingenierías sin que su propuesta arquitectónica perdiera la calidad o las intenciones iniciales. 

Hace algunos meses, la sociedad Siza-Castanheira culminó las obras de su 'Building on the Water', el proyecto más importante de los que en ese momento se encontraban desarrollando en China. Obtener un resultado final así en un país como este es algo digno de admiración y respeto.

Muchos otros arquitectos internacionales de 'reconocido prestigio' han fracasado estrepitosamente en su intento de construir en China. Muchos otros han sucumbido al laberinto en el que se adentraron pensando que aquí funcionarían las reglas de juego a las que estaban acostumbrados. Muchos antepusieron sus egos a una realidad que les quedaba grande y que nunca quisieron comprender. Muchos han sido los que no han conseguido llevar a buen puerto su particular incursión en el mercado asiático y muchos los que quisieron cambiar la idiosincrasia china, sin ser conscientes de que eso es como tratar de meter la inmensidad del océano en una pequeña botella.

Muchos fracasaron porque no quisieron entender. Porque no supieron adaptarse. Porque quisieron actuar como gigantes sin darse cuenta de que cabalgaban al lomos de un coloso imparable.

Pero Carlos Castanheira optó por aceptar las reglas en vez de cambiarlas, ponerlas a su favor y entender el complejo escenario en el que tenía que moverse antes de aventurarse a perderse en él

Y viendo el resultado, no puedo hacer otra cosa más que quitarme el sombrero y aplaudir su profesionalidad y su cintura.

Escher y Moebius se sentirían realmente orgullosos.


Building on the Water | Álvaro Siza y Carlos Castanheira | 2014
Fotografía de Fernando Guerra

Este artículo pertenece a una serie de tres textos destinados a explicar ciertos aspectos del proceso constructivo en China. Esta segunda parte trata de profundizar en el complejo mundo de los Institutos Locales de Diseño (LDIs). En el anterior artículo intentamos
 explicar unas diferencias básicas de funcionamiento entre Oriente y Occidente y el tercer y último texto definirá un concepto que hemos bautizado como Architainment.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Moebius, Escher y el temible Laberinto del Chinotauro

MC Escher

Moebius

Occidente es lineal.
 Es parte de nuestra idiosincrasia. Funcionamos de manera direccional (o al menos hay una clara tendencia a este tipo de movimiento) y necesitamos un principio, un desarrollo y unas conclusiones finales que aseguren que todo lo planteado y dispuesto anteriormente tenga sentido. Cuando esto no ocurre (porque en muchas ocasiones no ocurre, evidentemente) nos sentimos perdidos, desorientados, como si caminásemos sin rumbo al filo del anochecer a través de un bosque desconocido e intentáramos desesperadamente encontrar un claro, un páramo o una zona alta y despejada. Un lugar donde posicionarnos y desde donde comenzar a comprender el laberinto en el que estamos metidos, para poder encontrar la salida.

Un ejemplo ilustrativo de esta linealidad occidental es nuestra manera de trabajar, de mantener una reunión sobre un tema determinado o de llevar a cabo una negociación. Independientemente de los protocolos propios de cada país, se suele mantener siempre un vector lineal de movimiento. Nuestro contexto geométrico es fundamentalmente plano (a pesar de las pendientes, subidas y bajadas, que las hay por supuesto) y tendemos a caminar en una dirección vectorial determinada. Tratamos de alcanzar una meta visible e intentamos avanzar en dirección a ella. Puede ocurrir que el objetivo no sea el mismo para todos los agentes que intervienen en el proceso, pero en general la dirección del vector de movimiento sí que lo es. El proyecto/reunión/negociación tiene un principio, un desarrollo y un final. Esto no implica que no haya excepciones, países más eficientes que otros o reuniones que acaban en saco roto, pero en condiciones normales las reuniones suelen tener un objetivo claro, tienen una duración adecuada a la magnitud de los temas a tratar y generalmente se acaba llegando a unas conclusiones concretas que permiten continuar en dirección y sentido a la meta final que se quiere abordar.

Asia, y más concretamente China, es circular. Para ser más exactos podríamos decir que nuestra percepción desde dentro del sistema es circular pero en realidad es una superficie de dos dimensiones no orientable con solamente un lado cuando está sumergido en el espacio euclidiano tridimensional. Resumiendo: China es una gigantesca cinta de Moebius.

Las reuniones tienen un principio pero el final es difuso, abierto y sospechosamente parecido al punto de partida. A los que nos encontramos aquí desarrollando nuestra labor profesional, a menudo nos invade esa extraña sensación de que por muchas horas que uno pase sentado en una mesa, al terminar estará todo igual o peor que al comenzar. Parece que nunca se decide nada y en cambio los preceptos acordados en reuniones anteriores se anulan o se modifican por otros totalmente opuestos en un abrir y cerrar de ojos sin que podamos hacer nada para evitarlo. Raras veces se alcanzan conclusiones efectivas y palpables que permitan un avance claro y casi siempre, lo que a priori parecía el final de una etapa, no es sino el comienzo de otra eterna colección de interminables reuniones. 

Y uno nunca ve el final.

Los objetivos inicialmente planteados siempre parecen alejarse cada vez un poquito más y acabamos por tener la impresión de estar persiguiendo algo físicamente inalcanzable. Los proyectos nunca parecen avanzar hacia un lugar que entre dentro de nuestras previsiones iniciales. Los contratos nunca se cierran del todo, aunque estén firmados y perfectamente aceptados por ambas partes. Las negociaciones se alargan eternamente en un bucle sin fin y cuando queremos darnos cuenta todo sigue exactamente igual que en el momento inicial.

Porque China es laberíntica, circular y helicoidal. 

Todo parece formar parte de un bucle espiral de principios difusos, desarrollos confusos y anárquicos finales que llegan más por producto del desgaste que por decisión consensuada de ambas partes. Uno tiene que armarse de paciencia y confiar en que las cosas al final acabarán saliendo adelante, con resultados más o menos satisfactorios.

No hay claros en el bosque ni faros que nos guíen linealmente hacia el éxito o fracaso de cada proyecto emprendido. Es una delirante cinta de Moebius capaz de llevarnos al límite y de poner nuestra paciencia constantemente a prueba.

Esta analogía geométrica es la única manera que se nos ocurre para explicar de manera abstracta una de las diferencias más importantes de la cotidianidad laboral entre Oriente y Occidente. Entender y asimilar esta diferenciación lo antes posible es clave para no sentirse perdido y desorientado cuando uno trabaja en un país como China. Y os aseguro que no es tarea fácil, porque nuestro funcionamiento vectorial, lineal, direccional, no es un complemento que podamos quitarnos cuando entramos cada mañana en la oficina para cambiarlo por otro. No es un traje o un vestido que elijamos ponernos en función del acontecimiento al que vayamos a acudir. No hay un botoncito en nuestro cerebro que active o desactive esa condición a nuestro antojo. No. Es una parte de nosotros. Forma parte de nuestros comportamientos, de nuestra idiosincrasia y de nuestra manera de entender el mundo. Y por mucho tiempo que uno lleve trabajando en China, no tiene otro remedio que acostumbrarse a desmantelar por completo todas sus reglas cada mañana para adaptarlas al contexto con el que le toca lidiar, pues es la única manera de no perder la calma. Es la única manera de poder encontrar la salida.

Esto ocurre a todos los niveles y en todas las profesiones. Sin excepción. Y no es únicamente un problema idiomático como la mayoría de la gente supone. Simplemente, como decíamos al principio, es parte de la idiosincrasia del país. Ningún occidental que trabaje en Asia, se dedique a lo que se dedique y hable el idioma que hable, se libra de sentirse sumido en este implacable Laberinto del Chinotauro donde la distancia más corta entre dos puntos jamás es una línea recta. 

Y si esto es así en todos los órdenes laborales, imaginemos por un momento lo que supone esta no-linealidad en procesos complejos, como son por ejemplo el diseño y la construcción de un proyecto de arquitectura.


Al otro lado del espejo

Muchos amigos nos preguntan a menudo cómo es trabajar en China. Nos piden que les contemos las diferencias, los procesos, el funcionamiento interno del mercado o simplemente que les expliquemos cómo es el día a día en una oficina de diseño. Nosotros les contestamos como buenamente podemos, tratando infructuosamente de resumir en unas pocas palabras un mundo laboral tan complejo y cambiante que muchas veces resulta imposible analizar ni siquiera por aquellos que nos encontramos sumergidos en él.

Para entendernos: trabajar en China es lo más parecido a estar dentro de un cuadro de Escher. 

Tú sabes que tienes que subir al siguiente piso y frente a ti, a unos pocos metros, descubres una escalera. Comienzas a subir para alcanzar tu objetivo. Paso a paso. Poco a poco. Libras todos los obstáculos que van surgiendo en esa ascensión y haces lo que se supone que te dicta tu experiencia, tu instinto y tu mentalidad lineal-vectorial para lograr tu meta. Subes. Subes y sigues subiendo. Llegas por fin al nivel superior y miras a tu alrededor, pero no entiendes absolutamente nada. De pronto y sin saber muy bien cómo, descubres que te encuentras un piso más abajo de aquel desde el cuál comenzaste. Y no tienes ni la más remota idea de cómo has podido llegar hasta allí ya que tu manera de percibir esa escalera o esa rampa es lineal, y por tanto si estás subiendo, deberías subir.

Pero no. Has bajado.

Has estado subiendo sí, pero bajando al mismo tiempo sin entender ni cómo ni por qué. Y comienzan los nervios. Y te sientes confuso y desorientado. Porque en occidente necesitamos certezas. Nos altera no comprender qué está sucediendo a nuestro alrededor. Nos desconcierta no tener el control.

Pero se da la curiosa circunstancia que en este cuadro en el que hemos decidido adentrarnos no tenemos el control sobre nada y la incertidumbre es el pan nuestro de cada día. Porque todo parece lo que es pero nada es lo que parece. Todo es parte de un confuso trampantojo que haría enloquecer al mismísimo Maurits Cornelis Escher. Todo es una ilusión espacial. Un complejo absurdo que reduce a cenizas tu visión bidimensional, tu mirada unidireccional y tus esquemas más básicos. Y de pronto eres consciente de que todo lo que presuponías deja de tener sentido porque las reglas con las que tu funcionas no sirven para entender este mundo al otro lado del espejo. Y tienes que volver a mirar el cuadro desde otra perspectiva para tratar de encontrar el camino dentro de esa cinta de Moebius que te has aventurado a recorrer. Y sigues sin adivinar dónde está la salida a pesar del esfuerzo que empleas, porque tu capacidad espacial y tu lógica mental funcionan de acuerdo a otras reglas que no son esas. Quizá más sencillas. Quizá más prácticas. Quizá más lógicas.

Puede ser que sí... o quizá no.

Y tienes que cambiar tus esquemas, tus principios y tu forma de recorrer el cuadro. Tienes que estar alerta. Mantener la calma. Conservar la cordura. Y seguir subiendo. O quizá bajando, quién sabe. El resultado de cada paso que des va a romper totalmente tus expectativas. No puedes bajar la guardia en ningún momento. Pero al mismo tiempo tienes que ser consciente que siempre habrá un componente que no dependa de ti. Algo que no puedas controlar. Partes de esa cinta de Moebius que permanecen ocultas o resultan engañosas según tu percepción y que, desde tu punto de vista, jamás podrías asegurar a ciencia cierta hacia qué lugar de las tres dimensiones te llevarán. 

Y siempre habrá zonas oscuras que no comprenderás jamás.

Trabajar entre tinieblas

Brooke Larmer, un periodista afincado en Beijing desde hace años, que escribe para el New York Times Magazine y el National Geographic, decía lo siguiente en un artículo que publicó en el año 2012 sobre arquitectos norteamericanos trabajando en China:

"Many foreign architects in China sense that they are operating in the dark, toiling in a system they dimly understand. Real estate development in China is a murky business. There is little transparency — and lots of horse trading — in everything from the acquisition of land to the awarding of bids and competitions. In all but the highest-profile projects, foreigners are largely sidelined during the building process itself, which by law and tradition is controlled by local design institutes".

Esta es la mejor manera que tenemos para describir lo que uno siente trabajando en China. Operating in the dark. Working in a system we dimly understand. Trabajar en la oscuridad. Entre tinieblas. Metidos en un sistema de complejos engranajes cuyo funcionamiento apenas podemos comprender y que no podemos controlar.

Trabajar entre tinieblas. Sí. Suena terrorífico. Pero no lo es tanto si uno aprende a cambiar las reglas del juego. 

De hecho diría que es un ejercicio terapéutico y pedagógico muy efectivo. De todo se aprende y aquí, aunque parezca difícil de creer y mucha gente se empeñe en asegurar lo contrario, se aprende mucho. Quizá se aprende más sobre uno mismo que sobre otras cuestiones a priori más prácticas. Se aprende sobre nosotros. Se aprende a obtener resultados a pesar de la adversidad. Porque cualquier marinero sabe navegar junto a la costa en condiciones propicias, con días despejados, la mar en calma, corrientes a favor y vientos suaves y constantes. Pero no todos están preparados para hacerlo en mar abierto, sin balizas, sin referencias, faros ni señalizaciones de ningún tipo, con una tormenta salvaje, niebla, vientos huracanados, y sin saber qué demonios van a encontrarse al superar cada una de las gigantescas olas que se les vienen encima para engullir su embarcación.

Aprender a conocerse a uno mismo es vital a la hora de crecer como profesional. Aprender a lidiar con situaciones que no podemos controlar. Aprender a adaptarse. Aprender a buscar y encontrar la salida. Aprender a seguir subiendo a pesar de saber que esa escalera que aparentemente sube, quizá nos haga bajar. 

Porque no cualquiera puede salir airoso del interior de un cuadro de Escher mientras tiene que seguir hacia adelante como sea.

Porque no cualquiera es capaz de trabajar entre tinieblas.

Este artículo pertenece a una serie de tres textos destinados a explicar ciertos aspectos del proceso constructivo en China. Esta primera parte, aunque quizá resulte algo abstracta, es vital para comprender correctamente las otras dos, ya que intenta transmitir unas diferencias básicas de funcionamiento en Oriente y Occidente. En el siguiente artículo trataremos de profundizar en el complejo mundo de los Institutos Locales de Diseño (LDIs) y el tercer y último texto definirá un concepto que hemos bautizado como Architainment.

sábado, 26 de julio de 2014

Yo no soy Marca España

Cuando nos tuvieron allí, nos maltrataron. Nos utilizaron. Nos chulearon en el sentido proxenético de la palabra. Nos trataron como si fuésemos escoria. Cuando nos tuvieron allí, nos convirtieron en sus esclavos y en sus putas. Nos hicieron pedir disculpas por querer hacer uso de nuestros derechos más básicos. Nos denigraron. Nos humillaron. Fuimos forzosamente agregados a ese complejo mecanismo de extorsión que ellos mismos idearon y promovieron desde lo alto de sus púlpitos de oro. No nos dejaron ni siquiera la opción de elegir otro camino diferente porque ellos diseñaron el lugar que teníamos que ocupar.

Cuando nos tuvieron allí, robaron nuestras ilusiones y pisotearon nuestros sueños.

No escuché jamás a nadie hablar de nuestra acreditada formación, cualificación y eficacia, cuando nos tuvieron allí. No escuché jamás reconocer la preparación y la profesionalidad de toda una generación de arquitectos, cuando las cosas funcionaban según las reglas que ellos mismos redactaron. No escuché jamás una palabra de gratitud ni de reconocimiento que no fuera dirigida hacia ellos mismos o hacia sus colegas, cuando no nos quedaba más remedio que acatar, asentir y seguir adorando cual borregos a los dueños y señores del panorama laboral que nos había tocado vivir.

viernes, 18 de julio de 2014

No hay asientos vacíos en una mesa redonda

Starbucks Coffee en Yuyuan Garden | Shanghai 

Si alguien tenía que pegarse un batacazo estrepitoso, ellos habían comprado todas las papeletas para conseguirlo. Cualquier analista les hubiera llamado suicidas y todo experto que se precie hubiese enloquecido ante una decisión tan aparentemente equivocada como la que tomaron. Pero en ciertas ocasiones hay locuras que salen bien y los resultados desconciertan a cualquiera que interponga la lógica al instinto.

En enero de 1999, la compañía Starbucks Corporation abrió su primer local en el World Trade Building de Beijing. Menos de un año después, en mayo de 2000, hizo lo propio en la calle Huai Hai de Shanghai, una de las arterias comerciales con más actividad de la ciudad, inaugurando así su segundo local en China. Posteriormente y con intervalos que oscilaron entre uno y dos años, fueron llegando progresivamente a Hong Kong, Macau, Shenzhen, Qingdao, Dalian, Chengdu, y Xi´an, tratando de abarcar las metrópolis de primer y segundo orden más importantes de China en una operación de microcirugía perfectamente orquestada. 

Starbucks tiene previsto superar los 1.500 locales antes del año 2015 entre Hong Kong, Macau, Taiwan y Mainland, posicionándose como una de las empresas extranjeras con mayor desarrollo dentro del complejísimo mercado chino.

No está nada mal para una empresa que tomó la decisión de vender café en un país donde no se consume café, ¿verdad?

viernes, 13 de junio de 2014

Taxi Driver

Robert De Niro | Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)

Durante las últimas 48 horas diversos amigos y compañeros me han realizado, en diferentes versiones y con distintas palabras, la siguiente pregunta:


"Vamos a ver, si tú estabas en contra de la LSCP, ¿cómo puedes decirme que no estás de acuerdo con las reivindicaciones de los taxistas ni con el sobreproteccionismo del Estado hacia sus competencias? ¿No estabas demandando tú ese mismo proteccionismo hacia tu sector? ¿No es un poco incongruente tu postura?".

No tengo ningún problema en ser todo lo incongruente que me dé la gana en cada caso concreto, faltaría más, pero siento mucho deciros que este no es uno de ellos. Como bien ha apuntado Miguel Villegas en un debate sobre el mismo tema llevado a cabo en otro foro, el caso de los taxistas y el de los arquitectos "es igual, pero tremendamente distinto". Y no puedo estar más de acuerdo con esta frase.

viernes, 18 de abril de 2014

Armaos los unos contra los otros

En el año 2010 realizamos un viaje recorriendo Israel y parte de los Territorios Palestinos que todavía aguantan la presión del ejército israelí y se mantienen dispersos por la zona de Cisjordania. No fue un viaje motivado por la fe (ya que carecemos de ella) sino por el instinto y la curiosidad viajera, pero lo que allí nos encontramos se sitúa a años-luz del nombre con el que hace mucho tiempo los hombres bautizaron a esta controvertida parte del planeta. En la Tierra Santa de nuestros días no hay lugar para el amor hacia el prójimo, sino para el odio y el egoísmo. No existe la compasión ni el respeto sino la venganza y la ira. Y esa fe que supuestamente antes movía montañas ha sido sustituida por subfusiles de asalto con mira telescópica y muros de doce metros compuestos por secciones prefabricadas de hormigón armado y alambradas de espino. Probablemente los mismos espinos que formaron aquella corona que hace dos mil años los hombres colocaron sobre la cabeza del llamado Rey de los Judíos.

Parece ser que nada ha cambiado desde aquel primer Viernes Santo.


lunes, 17 de marzo de 2014

Tres preguntas

Fotografía de Julen Asua | Shanghai | Marzo de 2014


Hace unos días, Felix Arranz se puso en contacto con nosotros en nombre de Scalae para que participásemos en una pequeña entrevista integrada únicamente por tres preguntas sobre transformaciones de principios, procesos y situaciones en experiencias internacionales. A continuación reproducimos integramente el texto, junto con el enlace a la web de scalae.net:

miércoles, 18 de diciembre de 2013

It´s ready for boarding


Ya es Navidad.

Lleva siendo Navidad desde hace más de un mes, pero oficialmente ya podemos decir que sí, que ya es Navidad sin lugar a dudas. Lo sé sin necesidad de mirar ningún calendario. Lo sé, simplemente, porque esas cosas se saben.

Lo sé porque he visto imágenes de la Puerta del Sol completamente colapsada por una marea humana de hombres, mujeres y niños ataviados con pelucas de colores y cuernos de reno de peluche. "¿Una protesta, quizá?", pensé. "Una sociedad harta de que la tomen el pelo que ha decidido despertar y negarse a seguir siendo sumisa ante un sistema podrido y corrupto?". No. Por supuesto que no. Faltaría más. No era tal cosa. Simplemente eran esos seres que compran cosas. Una multitud, una marabunta, un ejército de seres que compran cosas. El problema es que este año no pueden comprarlas pero igualmente tomaron las calles en masa para fingir que todo marcha bien, desearse un próspero año nuevo y mirar escaparates ilusionados por el hecho de ver tras un muro de cristal todo aquello que este año no podrán comprar a sus hijos. Son los mismos seres que protestan cuando otro grupo de personas hacen lo propio para luchar por sus derechos más básicos, recriminándoles la manera que tienen de intentar mejorar las cosas e increpándoles por interrumpir o distorsionar sus rutinas. Son esos necios que callan, otorgan, compran, agachan la cabeza, miran para otro lado y siguen votando a los mismos que les arrebataron el futuro y la dignidad. Un espectáculo patético que se repite cada año, sin excepción.


domingo, 22 de septiembre de 2013

La Paradoja Neverland


Yo la bauticé como la Paradoja Neverland aunque entre los prestigiosos y selectos círculos científicos ésta patología vírica social es también conocida como el Efecto Fussy.



El Efecto Fussy es una enfermedad crónica derivada del contacto directo con un agente infeccioso de tipo vírico y altamente contagioso. El virus se transmite de expatriado a expatriado principalmente por el aire, en las gotitas de saliva y secreciones nasales que se expulsan al toser, al hablar o al estornudar. El período de incubación varía de 2 a 21 días aunque se han registrado casos en los han transcurrido varios meses antes de la aparición de los primeros síntomas. Pasado este tiempo, el Sistema Escrupular del sujeto portador se descontrola, experimentando una aceleración anormal de sus niveles de imbecilidad y tiquismitismo, hasta el punto que el expat infectado comienza a volverse exponencialmente gilipollas de manera directamente proporcional a la distancia que le separa de su país de origen.

Una enfermedad vírica que se propaga de manera devastadora. Una epidemia incontrolable cuyo virus no es letal, pero sí terriblemente contagioso. Un peligro pandémico que acecha en cada esquina y del que ningún extranjero se encuentra a salvo.

viernes, 23 de agosto de 2013

Scalextric (1975-2013) | La breve historia del abrazo eterno


Existen en el mundo ciertos elementos que con el paso del tiempo se acaban convirtiendo en símbolos de un lugar. Sin pretenderlo. Casi sin querer. Como por arte de magia. Lo mejor de todo es que no fueron concebidos con ese objetivo y tampoco nadie se molestó en otorgarles ese honor. No fueron ideados para ser protagonistas de nada y jamás tuvieron intención alguna de ser algo más de lo que en realidad eran. Todo lo contrario: fueron desprestigiados, insultados, humillados, rechazados y ninguneados por las masas hasta límites inimaginables. Pero ellos aguantaron estoicamente las críticas y los desprecios durante el paso de los años sin emitir ni una sola queja, ni un sólo lamento. Y así, en silencio, poco a poco y sin que casi nadie a su alrededor se diera cuenta, consiguieron trascender y elevarse por encima de todo y de todos para convertirse por derecho propio en los verdaderos iconos de los lugares sobre los que se asentaron. Para llegar a ser los verdaderos protagonistas silenciosos de toda una ciudad y una época.

Y como dije al principio, este tipo de cosas no suceden habitualmente sino tan sólo en contadas ocasiones. Sin pretenderlo. Casi sin querer. Como por arte de magia.

Sin hacer demasiado ruido.

viernes, 5 de julio de 2013

Pequeños Códigos de Supervivencia

Hace tiempo escuché algo que resume perfectamente cómo es la vida en China.

Era una especie de código. Un conjunto de reglas para poder hacer negocios en China sin acabar abriéndose las venas en el intento. Pero a mí me parecieron perfectamente aplicables a cualquier aspecto de la vida en éste país.

Recuerdo que me llamaron la atención de manera especial cuatro de los puntos que allí se enumeraban y se han quedado grabados a fuego en mi cabeza durante estos dos años y medio:

- Regla número 1: En China nada es fácil.
- Regla número 2: En China todo es posible.
- Regla número 3: Cuando te sientas optimista, recuerda la regla número 1.
- Regla número 4: Cuando te sientas pesimista, recuerda la regla número 2.

A día de hoy todavía no hemos sido capaces de encontrar una manera mejor de definir, de forma breve y concisa, cómo es nuestro día a día aquí.

Y gracias a éste pequeño (y aparentemente sencillo) código de supervivencia, vamos tirando poco a poco hacia adelante, intentando domar al indomable Dragón y tratando de vivir y sobrevivir en este maravilloso, complejo y contradictorio país llamado China.

Y de momento parece ser que no se nos está dando nada, pero que nada mal.

Aunque quizá lo que pasa es que hoy me he levantado optimista. No lo sé.

miércoles, 9 de enero de 2013

#LSP: Sin orden ni concierto


Leonard Bernstein

A estas alturas se ha hablado mucho del ya conocido borrador de Ley de Servicios Profesionales (LSP) presentado por el Ministerio de Economía hace poco más de una semana, en el que se contempla la posibilidad de que los ingenieros puedan desarrollar la misma labor profesional que los arquitectos.

Han sido muchas las voces críticas que se han escuchado al respecto ofreciendo argumentos firmes y sólidos para mostrar su desacuerdo hacia este despropósito que quieren llevar a cabo desde las altas esferas políticas y resulta difícil añadir opiniones nuevas sin caer en la redundancia. Pero la gravedad de la situación nos obliga a ofrecer nuestra particular visión del último ataque que está sufriendo nuestra profesión y que comenzó hace unos años con esa mercantilización de las universidades que se impuso gracias al Proceso de Bolonia, el cual finalmente, y como todos ya advertimos en su día, no ha servido para otra cosa más que para devaluar nuestra titulación hasta un punto tan dantesco que a día de hoy ningún arquitecto sabe exactamente que equivalencia académica tiene a nivel europeo.
La cuestión es siempre la misma: en lugar de simplificar las cosas para intentar que funcionen mejor, todo consiste en añadir más variables a una ecuación que ya está saturada de por sí desde hace demasiado tiempo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

♪♫♪ Shalakabula Chachicomula bidibi badibi bú ♪♫♪

Llegó por fin ese tradicional momento del año en el que toca realizar los rituales establecidos que aprendimos de nuestros ancestros. A saber, llevar ropa interior roja, comernos las doce uvas, pedir un deseo, echar un anillo de oro dentro de nuestras copas, sonreír muy fuerte, mirar a los ojos a nuestros familiares y seres queridos, brindar con un champán que seguramente está por encima de nuestras posibilidades y por supuesto desearnos todos un feliz año nuevo. 

“¡Feliz y próspero año nuevo!”

Pronunciamos mecánicamente esas palabras como si se tratase de un conjuro mágico, como si formasen parte de un ritual de brujería, como si por el simple hecho de decirlas bien fuerte y con convicción nos asegurásemos felicidad y prosperidad a raudales durante los siguientes doce meses.

¡Feliz y Próspero Año Nuevo!
¡Abracadabra Patadecabra!
¡Shalakabula Chachicomula bibidi badibi bú!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Oscar Niemeyer (1907-2012)

Hasta la vista, maestro.

"La vida es un soplo. Todo acaba. Me dicen que después que yo muera, otras personas verán mi obra. Pero esas personas también morirán. Y vendrán otras, que también se irán. La inmortalidad es una fantasía, una manera de olvidar la realidad. Lo que importa, mientras estamos aquí, es la vida, la gente. Abrazar a los amigos, vivir feliz. Cambiar el mundo. Y nada más.” 

Hoy la ciudad de Brasilia es una ciudad huérfana.

Tras un mes hospitalizado, Oscar Niemeyer falleció ayer en Río de Janeiro a los 104 años de edad. Con él se marcha el último maestro de la arquitectura del siglo XX que quedaba entre nosotros. Con él acaba una saga de genios ilustres que fueron capaces de revolucionar el mundo con sus ideas y sus pasiones. Con él finaliza una estirpe de arquitectos que supieron materializar sus sueños en espacios de una manera sublime, con una elegancia épica, con una honestidad digna de admiración y respeto. Con él, en definitiva, se cierra un capítulo de la historia de lo que una vez, hace no demasiado tiempo, significó ser arquitecto. 

Oscar Niemeyer ha dejado de dibujar para siempre pero sus trazos de excelencia permanecerán en nuestras memorias y en nuestros corazones.

"La gente tiene que soñar, porque de lo contrario no se realizan las cosas”, decía Niemeyer.

Nosotros seguiremos soñando mientras podamos, porque eso es lo único que no nos puede arrebatar nadie.

Gracias por todo, Maestro. 

Muchas gracias por habernos hecho partícipes de tus sueños.

domingo, 2 de diciembre de 2012

No es país para viejos, ni para jóvenes, ni para nadie.


Carta dirigida a Marina del Corral, Secretaria General de Inmigración y Emigración del Gobierno de España.

Estimada señora del Corral:

No voy a dedicar más tiempo del necesario a escribir estas líneas, porque creo sinceramente que usted no lo merece. Así que seré muy breve.

Llevo casi dos años en Shanghai. Más de un año sin abrazar a mis padres. En mi caso personal, salir fuera de España no fue una decisión producto de la crisis ya que en aquel momento tenía trabajo. Lo hice porque quería emigrar antes de que emigrar se convirtiera en mi último recurso.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Pequeño homenaje a los músicos


Una vez, hace unos cuantos años, me crucé con Bebo Valdés por la calle. Fue en Madrid, concretamente en la calle San Bernardo, cerca de la Gran Vía. Nunca hago cosas así, pero me acerqué a saludarle y charlamos durante unos minutos. Le comenté que le había visto tocar en varias ocasiones en los Veranos de la Villa del Conde Duque y le agradecí aquellos maravillosos momentos que nos brindó sobre el escenario. 

Me estrechó la mano mientras me daba las gracias y sin dejar de sonreír me preguntó: 

 ¿Tú eres músico?

domingo, 5 de agosto de 2012

15 recetas para los arquitectos que han decidido emigrar

Antes de comenzar este artículo nos gustaría hacer una matización: Emigrar fuera de España nos parece una opción más, pero no la única. La cosa está cada vez peor y con el paso del tiempo nos parece más difícil encontrar alternativas, pero cada persona tiene que encontrar su propio camino y estamos seguros que existen otras muchas sendas posibles. A pesar de esto hay que ser realistas y no se puede dar la espalda al hecho de que muchos profesionales (entre ellos, muchos arquitectos) están tomando la decisión de emigrar y probar suerte en otros países. Este éxodo masivo de profesionales supone, en nuestra opinión y formando parte de ese amplio grupo de expatriados, un auténtico drama cuyas consecuencias no queremos (ni podemos) imaginar.

Nosotros nos fuimos de España hace ahora un año y medio. No lo hicimos por necesidad. Lo hicimos porque queríamos probar la experiencia de trabajar en el extranjero para adquirir experiencia internacional y experimentar otras maneras de trabajar. De hecho, llevábamos varios años hablando de hacer las maletas pero, por diferentes razones, nunca nos habíamos animado a dar el paso. Evidentemente la situación del país fue el combustible que nos hacía falta para lanzarnos ya que, a pesar de que ambos teníamos trabajo, vimos que el tema podía llegar a ponerse verdaderamente feo en un futuro próximo, como lamentablemente ha acabado ocurriendo.

El caso es que nos ha parecido adecuado dejar por escrito un listado de las recetas que a nosotros nos ayudaron bastante a la hora de dar un paso así, por si alguna de ellas le pudiera servir a los arquitectos que estén pensando en emigrar fuera de España a buscarse la vida sin un contrato laboral previo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Entrevista con los Vampiros


Hace demasiado que no publicamos nada en el blog y os aseguro que no es por falta de cosas que contar sino por sobreacumulación de las mismas. Además de esto, no disponemos de mucho tiempo material para organizar bien las ideas y poder escribir un texto en condiciones, pero prometemos que esto va a cambiar en breve y vamos a intentar darle al blog una estructura más dinámica basada en artículos cortos que intenten, en conjunto, ir desgranando nuestras visiones y experiencias sobre este complejo y desconcertante planeta en el que llevamos viviendo y trabajando durante un año y medio.

Mientras tanto vamos calentando motores, me gustaría publicar una experiencia laboral que tenía guardada en la recámara. Fue una anécdota surrealista que viví en primera persona hace unos cuantos años y que nunca me había animado a plasmar por escrito. Soy consciente de que, tal y como están las cosas hoy en día en España, cualquier tipo de experiencia laboral (ya sea absurda o no) suena a ciencia ficción, pero me apetecía dejar constancia de aquello que me ocurrió ya que creo que es un fiel reflejo de cómo funcionaban las cosas cuando todavía la crisis no había terminado de machacar el desastroso mercado laboral en el que se había sumido nuestra profesión en los últimos años.

Lo que ocurrió fue más o menos así:


sábado, 3 de marzo de 2012

Wang Shu: El mordisco de la Pulga en el lomo del Dragón

El Premio Pritzker o La Supremacía de los Expertos

Si hay una cosa que nos maravilla del mundo son los expertos. Hay expertos en todos los órdenes de la vida y en todos los campos del conocimiento. Ellos rigen el rumbo de los acontecimientos y marcan con tiza en el suelo la delgada línea que separa lo bueno de lo malo, lo sublime de lo patético, lo genial de lo mediocre. Ellos son el tamiz que selecciona la pepita de oro entre un montón de piedras sin valor. Ellos saben extraer el diamante en bruto de una caja llena de brillantes de bisutería. Etiquetan el mundo y nos dicen a los demás cómo tenemos que ser si queremos triunfar o fracasar. Ellos toman las decisiones para que nosotros, pobres y simples mortales, las acatemos y seamos más felices. Piensan por la sociedad y con sus expertas opiniones definen cuál es el camino correcto. Por nuestro bien. Por nuestra seguridad. Por nuestra libertad. Por nosotros.

domingo, 19 de febrero de 2012

What´s next?

Hoy podemos decir orgullosos que somos unos bebés chinitos de tan solo un año de edad. 

Aterrizamos en Shanghai un día 20 de Febrero del año 2011. No íbamos demasiado cargados, pero jamás nos ha pesado tanto un equipaje como aquel día. Tan solo llevábamos con nosotros un par de maletas viejas, cargadas cada una de ellas con 23 kilos de miedos, preguntas e incertidumbres. Recuerdo que atravesamos el control de pasaportes del aeropuerto sin dirigirnos la palabra el uno al otro. Ni siquiera queríamos mirarnos entre nosotros porque sabíamos que si lo hacíamos, podríamos ver el temor reflejado en los ojos de la otra persona. 


Sonreíamos, eso sí. Pero no era una sonrisa común. Era más bien una de esas sonrisas que uno dibuja en su rostro cuando no tiene preparada una expresión adecuada para una situación desconocida hasta ese momento… y como uno no sabe qué hacer, ni qué cara poner, ni qué palabras decir, adopta de manera involuntaria esa sonrisa rígida, artificial, automática e inexpresiva. Como si fuera una máscara burlesca de un carnaval que trata de disimular el verdadero rostro que uno esconde debajo de ella. Atravesamos las puertas automáticas de las puertas de salida del aeropuerto y soltamos durante un instante las pesadas maletas. Alzamos la vista y nos quedamos allí parados. Inmóviles. Respiramos suavemente sin saber muy bien hacia dónde dirigir nuestros pasos, mientras echábamos un vistazo a nuestro alrededor sin fijar nuestras miradas en ningún lugar concreto.

viernes, 13 de enero de 2012

Trabajar como arquitecto en el extranjero

Hace un par de meses, nuestros amigos y compañeros de Arquitextónica nos hicieron una interesantísima entrevista que publicaron en su fantástico blog bajo el título de "Trabajar como arquitecto en el extranjero. Experiencias personales: MultiDO. Nieves Merayo y Julen Asua". 

Más que una entrevista como tal, fue un diálogo en el que conversamos acerca de las motivaciones de nuestra decisión de finalizar temporalmente nuestra etapa laboral en Madrid para emprender la aventura de ir a trabajar a Shanghái, los pasos que fuimos recorriendo para poner en marcha este importante cambio en nuestras vidas y las situaciones personales y profesionales que estamos viviendo desde nuestra llegada a China.

Sin más, reproducimos a continuación la fantástica conversación que mantuvimos con Lourdes y Miguel, a los que estamos muy agradecidos por haber pensado en nosotros para iniciar esta serie de diálogos que mantendrán con diversos arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su labor profesional en un país extranjero.

domingo, 1 de enero de 2012

2012

En Shanghai ya han entrado en el 2012. Aquí, en España, todavía nos quedan unas pocas horas.

Durante este año pasado han ocurrido muchas cosas. Demasiadas cosas. Tantas, que incluso nos ha sido materialmente imposible sacar tiempo para describirlas con palabras en este blog. Ha sido un año repleto de retos, de cambios, de aventuras, incertidumbres y desafíos. Un año muy intenso. Un año que, psicológicamente, ha parecido que duraba muchísimo más que 365 días. 

En unas horas entraremos en otro nuevo número. 2012. 

Y antes de que eso suceda, nos gustaría dar las gracias, como siempre, a la gente. A nuestra gente. A nuestros amigos y a nuestras familias.

domingo, 2 de octubre de 2011

El ladrillo español se refugia en China

Hace unas semanas se puso en contacto con nosotros Zigor Aldama, periodista y corresponsal del grupo Vocento en Asia, que cubre diferentes noticias por todo Extremo Oriente desde hace más de 11 años. Nos comentó que estaba realizando una serie de entrevistas a diferentes perfiles de arquitectos que actualmente se encuentran desarrollando su actividad profesional en China y quería que le diésemos nuestra visión particular. Fuimos a cenar con él un domingo y estuvimos conversando acerca de diferentes cuestiones de nuestra experiencia personal y profesional en Shanghai. 

¿Por qué decidimos a dar el paso de venirnos a trabajar a China? ¿Cómo llevamos a cabo el proceso? ¿Cuáles fueron nuestras motivaciones, nuestras inquietudes, nuestras expectativas, nuestros miedos? ¿Cómo fue el proceso de adaptación al nuevo medio, tanto a nivel personal como profesional? ¿Qué diferencias principales encontramos entre la situación profesional en España y en China? ¿Cómo vemos el futuro de los arquitectos y de la arquitectura a nivel nacional e internacional?

sábado, 6 de agosto de 2011

Decálogos

Decálogo de Lisa Hanawalt

Esta es una lista de consejos que escribió hace un año la ilustradora Lisa Hanawalt. Es una especie de decálogo de ideas para ejercitar y mantener una mente y un espíritu creativo. Tras escribirla, colgó la lista en su estudio para tenerla siempre presente en su día a día. Nos parecen actitudes muy aplicables a nuestra profesión y creemos que muchas de ellas son también extrapolables a cualquier tipo de trabajo.

viernes, 5 de agosto de 2011

¿Cuándo dejasteis vosotros de dibujar?




Gracias a nuestros amigos de Arquitextonica hemos descubierto esta magnífica conferencia de un ilustrador llamado Puño. La conferencia tuvo lugar en la sexta edición de MAD2011 que organiza eventos y ponencias sobre diseño y creatividad. Podéis ver parte del trabajo de este ilustrador en su web: www.kokekoko.com

viernes, 8 de julio de 2011

50 cosas que indican que llevas demasiado tiempo viviendo en China

1. Cuando en verano bebes agua caliente pese a los 40º a la sombra.
2. Cuando no dejas salir a la gente del vagón y ya estás metiendo el codo para entrar.
3. Cuando te dejas crecer la uña del dedo meñique.
4. Cuando sales a la calle en pijama.
5. Cuando tu pijama es de felpa y de Hello Kitty.
6. Cuando vas al supermercado y ves sapos y tortugas vivas y te planteas comprar uno para prepararte una rica sopa.
7. Cuando vas al baño, ves que hay taza y te sorprendes. Y ocurre lo mismo cuando hay papel.
8. Cuando te da por ponerte a escupir en la calle haciendo competición con los viandantes.
9. Cuando conduces y no respetas el semáforo rojo al girar a la derecha.
10. Cuando comes arroz blanco sólo sin estar enfermo.

jueves, 7 de julio de 2011

50 cosas que indican que eres un novato en China

1. No acabas de creer que tengas que tirar el papel higiénico usado en una pequeña papelera que tienes al lado.
2. Te aterroriza cruzar la calle, incluso cuando tu semáforo está en verde y hay una multitud de chinos cruzando al otro lado.
3. Nunca has oido hablar del VPN y tus amigos de Facebook creen que has muerto en China.
4. Al menos cinco veces cada día vives un momento "This is China".
5. Compras un “jīn” de cualquier cosa que te pongan delante.
6. Todavía te crees los índices de contaminación que oyes en las noticias.
7. Compras películas a través del iTunes Store, en vez de comprarlas en las tiendas locales de DVDs.
8. Crees que el canal CCTV es simplemente una versión china de la CNN.
9. Te has quedado atascado en el capítulo 1 del libro de Conversación Práctica de Chino.
10. Dices continuamente “xiè xie” a todo el mundo y lo utilizas para todo tipo de situaciones.

viernes, 10 de junio de 2011

Seoul: Design City

Fotografía: Julen Asua

Corea del Sur es una isla que está unida a un continente. Limita al este con el Mar de Japón, al sur con el estrecho de Corea que lo separa de su vecino nipón, al oeste con el Mar Amarillo y al norte con un muro impenetrable de acero... sin puertas, ni ventanas, ni accesos, ni grietas, ni fisuras, ni imperfecciones. Corea debería funcionar como una península, pero la realidad política existente con su homónimo norteño hacen que se comporte como un territorio insular condenado a no poder despegarse jamás de ese muro ciego que resulta tan infranqueable o más que cualquiera de los océanos y mares de la tierra.

Llevábamos mucho tiempo queriendo descubrir este país pero no imaginábamos que nos iba a sorprender tanto. Llegamos a Seoul con una idea de ciudad en la cabeza muy diferente a la realidad que nos encontramos una vez allí. Es curioso cómo imaginamos los lugares que no conocemos. Involuntariamente, uno no puede evitar dibujar en su mente bocetos borrosos e imperfectos de esa ciudad a la que todavía no tiene el gusto de conocer personalmente. Y según uno va recorriéndola, esos apuntes mentales van completándose y corrigiéndose poco a poco. Van tomando forma. Van dibujándose solos... como por arte de magia.


jueves, 2 de junio de 2011

Rumbo a Seoul

Imagen nocturna del centro de Seoul

El día 5 del mes 5 del calendario lunar chino es "Duan Wu". Este día se celebra en todo el país el Festival del Barco del Dragón. A este día también se le llama la Fiesta del Doble Cinco porque corresponde al día cinco del quinto mes del calendario lunar chino. Pero este año el Duan Wu Festival, más conocido como el Dragon Boat Festival, se celebra el día 6 de Junio. No me preguntéis por qué. Así que el próximo lunes 6 de Junio es fiesta en China.

Hay varias historias sobre el origen de esta festividad, pero la más aceptada tiene que ver con Qu Yuan, el primer poeta conocido de la literatura china. Qu Yuan nació en el año 340 aC. y creó un nuevo estilo de poesía que se hizo conocida por todo el reino como Chu Ci. Fue ministro del emperador Zhou durante la época de los Estados Guerreros (475-221 aC.) en el Período de los Reinos Combatientes. Siete estados lucharon entre ellos para unificar China y de esos siete reinos, el de Qin era el más fuerte y el de Chu el más grande.